"Y es que yo no necesito palabras... ¡necesito una solución práctica ya!"
Será la frase que habréis pronunciado si sois cuidadores familiares o profesionales o habréis escuchado decir a vuestros familiares, amigas o conocidos.
Todas las personas que directamente o indirectamente, se encuentran en la condición de tener que gestionar una persona con dependencia, sea mayor, adulta o joven, a veces pueden tener una percepción muy clara de lo que es “cuidar”.
Puede que sepan a donde acudir cuando necesiten información sobre la enfermedad o el síndrome que afecta al familiar o paciente.
¿Pero cómo puede ser que a pesar de tanta ayudas para los cuidadores, aún seguimos oyéndola?
A día de hoy hay muchos recursos fácilmente accesibles para saber más, recuperar informaciones sobre la gestión de las acciones diarias, tratamientos con medicamentos, higiene, hasta hay muchas oportunidades, a veces gratuitas, para aprender cómo cuidar la propia salud física en el momento de llevar a cabo las tareas cotidianas que implican mover a la persona cuidada de una a otra posición (en la cama, en la silla de ruedas, para desplazarla en coche de un sitio a otro o acompañarla durante paseos etc...).
Actualmente la Generalitat de Catalunya está promocionando una “certificación” de cursos para cuidadores de una duración de 25 horas, gracias a los cuales se puede aprender mucho de los temas presentados antes.
Se reciben informaciones sobre los riesgos al que se enfrenta el cuidador (aislamiento social, depresión, exceso de estrés, etc), informaciones sobre como activarse en situaciones de emergencia que pueda sufrir la persona al que se cuida, y consejos para la mejora de gestión de tareas prácticas diarias.
Pero.... ¿Quién se ocupa de ofrecer herramientas prácticas para las soluciones de las dificultades concretas?
Estamos hablando de herrmaientas para la prevención de aquellos riesgos, “síndrome del cuidador, tan amenazadores para la salud emocional y física del cuidador?
A menudo solemos escuchar:
"Pues sé cómo levantar de la silla a mi madre, pero no sé cómo levantarme yo cuando me quedo en mi silla, en mi casa, agotada físicamente, con la sensación de no poder con eso, con todo, con mi trabajo, con mi pareja. Con la gana de no ver a nadie, que ya se me pasará sólo".
¿Cuántas personas conocéis en “esas sillas”?
¡Hazle un regalo a esa persona!, dile que ahora tiene una oportunidad más, dile que ahora puede ofrecerse algo distinto, empezando por ponerse en CONTACTO con nosotros.
También puede pedir a la asociación de familiares que frecuenta o la residencia donde está trabajando, o donde vive su familiar, que ofrezcan una formación “diferente” para aprender lo que aún falta por aprender y para cuidarse aún mejor.
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